viernes, 29 de abril de 2005

La Progresía

La progresía nos invade, nos aturde. Inútil resistir. Imposible razonar. Mejor ceder, mejor dejarse caer abandonados por entre la blandura de sus pulidas aristas de diseño, mejor hundirse en pilones de hidromasaje, mejor bañarse en ese acrónimo que se pronuncia desconociendo casi siempre las palabras italianas que laten escondidas como sales perfumadas a la vainilla salvaje (desconocía que existiera una domesticada y hogareña). Mejor vigorizarse con las nuevas técnicas deportivas de nombres absurdos, de seudo código anglosajón, de tontería intrínseca y simple. Si mi santa abuela cercada por el olvido y la muerte, supiese que lo que hacía de mocita por necesidad y penuria, andar por campos y triscar caprinamente por los riscos de Brieva y Vicolozano, ahora las hordas cainitas y agilipolladas lo llama “treking”. En fin, hermanos cubanos,… Es la panacea, el placebo, el nuevo bálsamo de fierabrás. Y no te desmandes que es peor y te hemos avisado y sabemos donde vives.
Que se te ocurre opinar que el relativismo de todas, todas, todas las cosas e ideas del cosmos, tal vez sean más útiles, enmarcado en ciertos límites, se te tacha de no ser “progre” y moderno y tal y a otra cosa (al parecer son expresiones antitéticas a las de carca, facha, “de derechas”, antiguo, momia y similares lindezas en rancio desuso). Que te parece que no todo debe tener soluciones simples y respuestas maniqueas, eres un conservador recalcitrante y un poco bobo, la verdad, que le vamos a hacer.
No se discute nada, nada se pone en juicio, en crisis ¿para qué si no hace falta? Se te califica a las bravas, montunamente y a correr que el resto es tiempo perdido y sin decirlo, lo dicen a cada instante, “time is money”, camaradas. Que para lo que nos interesa bien que nos gustan los USA, sí que nos chola el imperio y dejamos de ser cimarrones y emboscados y todo eso y para los días que no toque y se note demasiado y de hasta un poco de vergüenza por lo descarado, pues vemos para compensar alguna peli del Sundance y a presumir de enterado y de sensible y de especial y no como tú, engañado, alienado e inculto consumidor de televisión basura. Pixie dixit.
Esta es la vanguardia que nos invade y nos satura, la progresia de diseño y aspecto limpio, aseado y de marca (pero marcas que solo conozcan ellos y algunos vecinos de Shibuya o del Tribeca, es decir la crema de la modernez) porque de lo que se trata al fin es de alejarse, de diferenciarse, de levitar sobre la inmundicia que desprecian porque son parte de ellos mismos.
Pocos desprecian más a la masa que la nueva burguesía semiculta que alimenta esta progresía trampantojil de acero lacado.

3 comentarios:

Gonzalo Villafáñez García dijo...

Pero que bien Fernando has captado ese aromilla que ahora se extiende que nos quiere decir, que hay que estar "abierto a todo", incluso a que te abran en canal en algún callejón oscuro de carabanchel, uy, perdón, eso es ser facha porque no hay que citar los sitios donde hay más...en fin...que la estadística ya no sirve. Aunque hay una cosa que no acabo de entender de tu magnífico artículo y es cuando hablas del relativismo, yo creo que justo pasa esto por el relativismo, y no al contrario, pero tal vez digamos parecido o igual.

El paso del ciempiés dijo...

Hombre, Gonzalo, vaya puntería. Yo vivo en Carabanchel y la gente que ha estado en mi casa podrá decirte si han tenido miedo de que les rajen al venir o, por el contrario, se han sentido tan a gusto como en un pueblo. Si hiciéramos caso a todo lo que dicen los periódicos no saldríamos de casa.

Gonzalo Villafáñez García dijo...

Me referia justo a lo contrario Santi, hay que hablar de los posibles problemas porque en todos los sitios se tiene derecho a vivir mejor, o a cambiar un problema, aunque puede ser que Carabanchel tenga más fama que verdad en sus problemas de calle, y sean otros barrios donde los vecinos reclamen mejoras en la seguridad, pero decir esto, ahora representa ser poco...multicultural ya que estaría diciendo que los extranjeros provocan problemas y eso ya se sabe que es racismo y hay que aguantarse. Si Carabanchel es un barrio tranquilo, lo cambiamos por otro más "problemático". No te sientas aludido por elegir ese nombre, debe ser algo que pensamos los que vemos comentarios en la tele sobre el Madrid y puede no tener un fundamento cierto. O se arreglaron desde entonces los problemas.